El yodo es uno de los oligoelementos con los efectos biológicos más variados en el acuario marino. Como componente de las hormonas tiroideas, previene la formación de bocio en los peces. También es indispensable para la muda de los crustáceos y participa en la consolidación de su caparazón quitinoso.
Las algas coralinas almacenan yodo en su estructura superficial, mientras que las gorgonias lo integran en sus esqueletos axiales. Las algas pardas también son capaces de acumular cantidades importantes.
Los ensayos han demostrado que la adición de yodo mejora notablemente la adaptación a la luz, así como la coloración de los antozoos, en particular de los corales duros. En el acuario marino, el yodo es un elemento inestable y debe suministrarse regularmente. Esta solución proporciona yodo en su forma más eficaz, como yodo elemental.
| Formulación | Solución de Lugol adaptada al acuario marino |
| Oligoelemento esencial | Indispensable para peces, corales y crustáceos |
| Coloración y luz | Mejora la adaptación a la luz y la coloración de los antozoos |
| Salud de los peces | Contribuye a prevenir la formación de bocio |
| Crustáceos | Indispensable para la muda y la consolidación del caparazón |
| Compatibilidad | Adecuado para peces marinos, corales blandos, LPS, SPS, filtradores y crustáceos |
Yoduro de potasio y yodo.
Agregar diariamente una gota de Tropic Marin Iod por cada 200 L de agua de acuario, preferiblemente cerca de una bomba de circulación para asegurar una buena distribución.
No se deben compensar las dosificaciones olvidadas. Una sobredosis puede ser perjudicial para los animales.
Las necesidades de yodo aumentan con la densidad de población. Ajustar la dosificación teniendo en cuenta la dosis máxima recomendada.
Se recomienda no exceder una dosificación de 2 gotas por cada 200 L de agua de acuario.
Un aporte regular y controlado de yodo contribuye a la vitalidad, coloración y buen funcionamiento biológico de los organismos del acuario de arrecife.